El martes pasado, en mi estancia por el Priorat, decidí pasarme por Porrera. Hacia mal tiempo, había bastante niebla y llovía un poco (nada comparado con la nevada que iba a caer un par de días después), ya era por la tarde y al día siguiente era el día de Reyes. Sinceramente no tenía muchas esperanzas de encontrar nada abierto pero aún así decidí pasarme, ya que teníamos aún un rato libre, así que aparqué el coche en medio...

Leer más